lunes, 9 de marzo de 2015

CARLOS III Y LA EXPULSIÓN DE LOS JESUITAS EN ESPAÑA Y LAS INDIAS



LOS INFLUJOS EN SU PERSONALIDAD Y GOBIERNO


Carlos III contó siempre con personas muy cercanas, que influyeron en su personalidad. Montealegre, influyó sobre todo el las reorganizaciones administrativas del Estado.
Numerosas personas contribuyeron a crear un ambiente ilustrado. El acentuado anticlericalismo de estas personas no se explica sólo por las tendencias generales de la Ilustración, sino por las especiales circunstancias que reinaban en el sur de Italia, el excesivo predominio de lo clerical y la vidriosa cuestión de la infeudación a la Santa Sede.
Los reformadores ilustrados tenían un anticlericalismo de varias facetas; criticaba a la Iglesia por no creerla a la altura de su misión; rechazo de la religiosidad popular y defensa del poder civil contra lo que estimaban intromisión de lo eclesiástico.
Los jansenistas que eran más bien canonistas, formaron una élite que aspiraba a poner límites al excesivo poder temporal de los Papas, a limitar a las órdenes religiosas y veían a la Compañía de Jesús como un obstáculo ya que detentaban toda la educación, especialmente la de la nobleza y alta burguesía; eran confesores de reyes y príncipes e influían en las capas más altas de la sociedad.

EL MOTÍN DE ESQUILACHE
El primer sexenio de su reinado transcurrió aparentemente satisfactorio. El descontento que explotó al inicio de la Semana Santa de 1766 de ese año en una seria de motines que abarcaron amplias zonas del reino. Las causas del malestar eran variadas y algunas tenían origen remoto.

Por otro lado, la España del siglo XVIII era una balsa de aceite, las fuerzas de orden público casi eran inexistentes; y no eran necesarias dado el enorme respeto a las leyes y a las personas que las encarnaban. Por eso, el “Motín de Esquilache” sorprendió y alarmó tanto, cuando en realidad no tuvo tanta gravedad. En cuanto a los motivos, se ha visto que, en un pueblo viviendo al límite de la subsistencia.
El 23 de marzo de 1766. La masa popular se dirigió a la mansión de Esquilache y la saqueó. Al día siguiente, el populacho se volvió a reunir en la plaza del palacio real donde fue agredida por la Guardia Valona. En un primer momento, los cortesanos creyeron que todo se debía a un movimiento incontrolado de la plebe. Mas tarde empezaron a pensar que estaban ante una conspiración cuyos hilos habían sido manejados por gentes poderosas que buscaban una sublevación total para derrocar al sistema político. Se fueron concretando las sospechas en la Compañía de Jesús. Estos personajes tenían una gran influencia sobre el rey y este había sufrido una conmoción de la que jamás se recuperó.

EL "CONSEJO EXTRAORDINARIO"

Para Campomanes, el reino no era fiel al rey; pero la idea de dejar caer ese contexto de fidelidad al monarca, es influenciado por un sector que sólo podía proceder “de personas eclesiásticas”.

En tiempos de Carlos III se puede decir que casi todo el episcopado y las grandes órdenes religiosas acataban incondicionalmente la voluntad del rey y sacralizaban la persona del monarca; casi únicamente eran los jesuitas lo que se oponían a esta forma de sistema político.

EL TRABAJO SECRETO

Los asuntos tratados se ordenaron y redactaron en forma de Consulta en pocos días este alegato se presentó al rey, lo que leyó y en virtud del cual tomó la decisión de extirpar a la Compañía del reino.

Los consejeros extraordinarios, unánimemente decidieron presentar  al rey las conclusiones de su examen. El contexto de toda esta parte del alegato no deja otra opción: o el rey o la Compañía.
La votación del 23 de enero de 1767 sentenció y decidió la expulsión de la Compañía.
 


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